La humedad relativa del aire puede mantenerse en un nivel en función de la temperatura. A más temperatura, mayor humedad relativa es posible. Cuando la temperatura baja, el aire se desprende el exceso de humedad, produciendo condensación. Esta condensación se manifiesta en las zonas más frías. Es, por tanto, el mejor detector de puentes térmicos.
La mayoría de las viviendas tienen carpintería exterior de aluminio. Este material es uno de los más conductivos (1.700 veces más que la madera). Por lo tanto, suelen tener condensaciones en la cara interior de la ventana. Además se usa con profusión la ventana corredera (menos hermética) y el vidrio aislante de cámara mínima (6 mm).
Los puentes térmicos y el mal diseño de la carpintería exterior son las dos deficiencias principales del aislamiento.
Los arquitectos que no tengan en cuenta este derroche de energía, están trasladando a su cliente el gasto, y a la sociedad, el más grave problema ecológico que tenemos actualmente.
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